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Mucho más que solo un cuento


Alerta de espóiler: de no haber escuchado el cuento del jardinero y el forastero, esta publicación podría informarle de ciertos detalles sobre la historia.

Pueden escuchar el cuento cliqueando aquí.

Todos nacimos con una mente en blanco, sin conocimientos, lo que es equivalente a decir con una tierra fértil y totalmente despoblada de cualquier tipo de planta, sin embargo, a lo largo de nuestras vidas inevitablemente, consiente o inconscientemente crecerán plantas, de todas las formas, con flores de diferentes colores, con diferentes frutos y de diferentes aromas, por esta razón es que un jardín (nuestra mente) como adivinaras es altamente personal y personalizable.

Recuerda que yo soy el jardinero de mi jardín y tú debes ser el jardinero de tu jardín. Nadie puede cultivar la tierra ajena.
- Cuento: El jardinero y el forastero.

Pero muchas veces no prestamos atención a nuestro jardín interior, ya que estamos tan enfocados en lo externo, estamos enfocados en el mundo, en los estímulos exteriores, es solo cuando abrazamos el dolor que nos puede producir el exterior, ya sea porque nos pasó un accidente, sobrevivimos al cáncer, murió un ser querido o hacemos prácticas diarias que nos entrenen para aceptarlo y elevarnos gracias a este, es que prestamos atención a la importancia del jardín interior.

Debes tener presente que esas cosas que recién mencionaste son indispensables. Son parte de la enseñanza. Sin esas experiencias no hubieras tenido las fuerzas para llegar hasta aquí. Ni el guardián te hubiera permitido entrar.
- Cuento: El jardinero y el forastero.

Ver hacia el jardín interior puede ser la tarea más aterradora de este mundo, esa es la razón por la que muchas personas le temen a la soledad, les da miedo encontrarse con lo que ya está en su interior, por eso esto es una tarea para los valientes, para ellos que están dispuestos a abrazar el dolor que puede causar el observar tu propia mente, plantarse allí firme y luego ponerse en la actividad de trabajar, es como encontrarse con un jardín lleno de malezas cuyo simple hecho de verlo comunica el trabajo que se tiene que emplear para transformarlo, pero para eso tenemos acceso aquí en la tierra (el mundo y nuestra mente) para poner nuestros esfuerzos en transformar, para tener el coraje cuando llegue el momento y veamos eso que nos resulta desagradable, usemos nuestra imaginación y veamos más allá de la forma que se nos presenta en ese momento, una forma limpia, pura, suave como el pétalo de una rosa y blanca como los de una margarita.

No hijo, no. Lo que ocurre es que hay que trabaja duro para purificar y embellecer esto, para eso estamos aquí en la Tierra.
- Cuento: El jardinero y el forastero.

Enfocarnos, concentrarnos, focalizar toda nuestra atención en esta tarea es un requisito que no todos estamos dispuestos a pagar, ¿por qué?, porque el decirle sí a tu jardín interno, significa decirle que no a otras cosas a las cuales les has prestado de tu atención, estas cosas pueden ser, amistades, reuniones, fiestas, esposas, novias, oportunidades... Pero vale absolutamente el sacrificio, ya que al perder lo que te detiene de cultivarte, te ganas a ti mismo y eso lo es todo.

Disculpa hermano, no te había oído llegar. Ocurre que cuando cuido mi jardín me concentro tanto en el trabajo que olvido todo lo que me rodea. Discúlpame, te lo ruego.
- Cuento: El jardinero y el forastero.

Mantenerlo, regarlo y finalmente cosecharlo, es una habilidad que todos nosotros debemos desarrollar en orden de tener un jardín:

donde florecen constantemente las flores de la verdad y de donde se ha extirpado la cizaña de la falsedad.
- Cuento: El jardinero y el forastero.

Habilidad la cual nos será muy útil, ya que la actividad de cuidar nuestro jardín es interminable, es decir, no tiene fin, nosotros jamás debemos parar de cuidar nuestro jardín interior.

Pero Maestro, ¿no descansa usted nunca? No. Una vez que comienzas a trabajar la tierra y a cultivar el jardín no puedes descansar jamás, debes dedicarle todas las horas del día y aún más. Ya comprenderás por qué es así. Ocurre que la tierra se vuelve fértil, y todo, incluso las malezas pueden prosperar más rápidamente. Hay que trabajar mucho.
- Cuento: El jardinero y el forastero.

Sorprende lo parecida que son la mente y un jardín, así como en un jardín se presentan malas hierbas, en nuestra mente también y quizás a estas alturas tú como yo, tengas malas hierbas, ya que estas malas hierbas pueden brotar en cualquier momento, crecerán de forma vivas y saludable porque el suelo es nutritivo, por eso debemos estar enfocados, alertas, observando y sacarlas cuando son pequeñas y no están asfixiando a las más hermosas flores de nuestro jardín, estas malezas son las ideas que nos alejan del logro del jardín de la verdad.

la mayoría de las veces no nos damos cuenta de la maleza que ahoga a nuestras rosas. Son tan propias del jardín que hasta que no tropezamos con ellas y nos golpeamos, no las vemos, o sea, no tomamos conciencia de estos defectos. ¿Quién se llama a sí mismo orgulloso o egoísta o cruel? Nadie. Todos se justifican diciendo: no soy orgulloso, yo realmente valgo más que los demás; no soy egoísta, puesto que esto lo gané y es mío; no soy cruel, sólo justo. ¿Ves? La maleza se oculta muy hábilmente.
- Cuento: El jardinero y el forastero.

Muchas veces en nuestra mente albergamos ideas cuyo paradero desconocemos, estas ideas pueden ser positivas o negativas, estas ideas son provenientes del exterior y conectan con nosotros por medio de nuestros sentidos, debemos estar atentos para filtrar estas ideas y aún más en este mundo en donde el acceso a la información está literalmente en la palma de nuestra mano, nuestro smartphone nos puede proveer estímulos muy fuertes, si una imagen dice más que mil palabras un smartphone puede mostrarnos miles de imágenes en minutos, esa es mucha información, la cual como dije puede ser útil o no, por eso tenemos que discernir, tenemos que cernir con un cedazo, el cedazo de nuestros principios.

Maestro, estoy un tanto confundido, han comenzado a salir algunas hierbas que no conozco, o sea que no he plantado, ¿Qué significa esto? Ya te lo expliqué una vez. Eso significa que en nuestro jardín no solo crecen las semillas que nosotros plantamos, sino que cualquier semilla puede prosperar en la tierra fértil, ya sea útil o nociva; por lo tanto, debemos estar siempre atentos a lo que entra en nuestro jardín, ya que puede venir por el aire ocasionalmente o ser arrojada por un vecino. Insisto, debemos seleccionar y controlar la calidad de las semillas. En nuestra mente alguien susurra un pensamiento y enseguida este cobra vida propia y luego, si es nocivo, debemos luchar para arrancarlo, por eso hay que estar siempre atento.
- Cuento: El jardinero y el forastero.

Una vez que en nuestro jardín ya hemos sembrado aquello que hayamos seleccionado con escrutinio, de forma minuciosa y detallada, debemos darnos a la tarea de podar aquellos árboles enormes y frondosos que impiden el paso de la luz, luz que necesitan las plantas de nuestro jardín, estos árboles representan los conocimientos que están demasiado desarrollados, ideas las cuales pueden ser muy útiles en distintos escenarios, pero si nos apegamos a estas sin prestar atención a la existencia de otros puntos de vista, otras perspectivas y formas de ver el mundo, por más que creamos que dicho conocimiento sea elevado, nos alejara de nuestra purificación, por ende debemos desapegarnos de este y abrirnos al mundo para que la luz de determinados estímulos externos, alimenten nuestras otras ideas.

¿Ves esos árboles que rodean tu jardín? Bien, son tan frondosos y tienen tantas ramas que no dejan pasar el sol; las plantas no prosperan. Esos árboles simbolizan las ciencias mundanas que llenan tu mente; hay muchos conocimientos que a veces nos impiden ver la realidad, nos impiden ver la luz. Debemos podar esos árboles para que dejen pasar la luz; por eso, a menos que seamos puros e inocentes como los niños, no podremos entrar en el Reino de los Cielos.
- Cuento: El jardinero y el forastero.

Ten una mente abierta a todo y apegada a nada.
- Dr. Wayne Dyer.

En la mente también merodean, los pensamientos negativos los cuales surgen de la nada con la capacidad de deformar y destruir nuestras ideas, la mejor forma de superarlos, de defenderte, es ser un observador, crear una separación entre ese pensamiento y tú, darte cuenta de que tú no eres lo que piensas, pero sí en lo que te enfocas, si utilizamos el espantapájaros más potente, el presente por medio de enfocarnos en nuestra respiración, todos estos pensamientos, se desvanecen, dejan de existir, dejan de tener una base, porque su único soporte, lo único que les da vida, es tu enfoque, hacer esta práctica un hábito nos dará una mente purificada.

Hijo mío, si tratan de destruir tu jardín debes luchar valientemente empeñando la vida en ello, a toda costa debes ahuyentarlos, debes comprender que ellos no tienen ningún poder sobre ti, tienen sólo el poder que tú les des. Y los pájaros son las ideas y pensamientos negativos, las perdiciones e ignorancias que nos sumergen en las tinieblas; son los fantasmas que tratan de deformar nuestros propios conceptos. Aléjalos de tu jardín. Ten siempre presente que no podemos impedir que bandadas vuelen sobre nuestro jardín, pero lo que sí podemos es impedir que hagan sus nidos en él. Reflexiona sobre todo lo que hemos hablado, saca tus propias conclusiones, y lo más importante, aplícalas a tu vida diaria.
- Cuento: El jardinero y el forastero.

Este es un trabajo que se debe de hacer en solitud, así como en un jardín pueden existir plantas con flores de colores brillantes como el rojo, en nuestra mente, tenemos ideas como la soberbia, la cual debemos sustituir por una flor de un color más suave, más azulado, por la flor de la humildad, flores negras las cuales representan la envidia, que debemos sustituir por unas de un color que refleje más la luz, flores de color blanco, margaritas que representen la idea: si él pudo lograrlo, yo también puedo, en vez de empequeñecernos con la falsa presunción de que no podemos lograr lo que otros han logrado, plantas que se rehúsan a crecer, estas plantas representan la pereza debemos nutrir estas plantas, darles cuidados especiales, agregarles minerales para que de esta forma ocurra la transformación a plantas dinámicas, plantas ejercitadas lignificadas por el fuerte viento y el peso de sus ramas (debemos sustituir la pereza por la actividad), cactus con espinas demasiado largas, estas plantas reactivas pueden ser muy peligrosas para los demás, pero más aún para su portador, la cual crea agujeros y grietas en otras plantas importantes del jardín estas simbolizan la ira, remplazar esta con un cactus sin espinas, de lento crecimiento, que al llegar el momento luego de años, nos regale por nuestra paciencia, una hermosa flor, estos árboles que producen frutos por montones, frutos que son demasiados para nosotros, en vez de consumirlos todos de tajo, buscar conservarlos para su consumo en días posteriores o aprovechar la oportunidad para compartir, lo que permitirá que las semillas de esta acción broten en tu jardín, podar el césped del ego, el cual puede crecer desmesuradamente por todo el jardín y hacerte creer que es todo lo que eres y por último, mantener a raya plantas que son a simple vista preciosas y es verdad, pero su cualidad no vale la pena, ya que se reproducen a una velocidad y esto roba la vitalidad y la energía de las otras plantas del jardín.

Recuerda que el trabajo lo debes hacer tú sólo; yo te indicaré las técnicas, y el resto es tuyo. Debe salir de adentro. Allí está el verdadero maestro, ese sí que es un gran jardinero.
- Cuento: El jardinero y el forastero.
¿Sabes qué son esas flores? Son tus conocimientos; pero hay algunas flores cuyos colores no me gustan del todo. ¿Ves aquellos claveles de color rojo encarnado? Eso representa una pasión dominante que afea la armonía del conjunto. Debes trabajar hasta que esa planta dé flores de color blanco o de un rojo más suave. ¿De qué le sirve al hombre, por ejemplo, cultivar el Arte, un Arte sublime y que eleva hasta los cielos, si toda su obra la empequeñece con sus pasiones mundanas de orgullo, vanidad o egoísmo? Esos son colores que tienen algunas de tus flores, colores de envidia, y dudas. Por eso se puede tener mucho conocimiento y estar, sin embargo, lejos de Dios.
- Cuento: El jardinero y el forastero.

Este es un trabajo duro, difícil, extenuante, el cual requiere de mucha energía y nunca, nunca, tiene fin, la recompensa vale el trabajo, pero debemos recordar que esta vida no es sobre recolectar los frutos, sino sobre, regar, sembrar y sobre todo, quitar las malas hierbas de nuestro jardín, ya que lo que te hace, no es lo que obtienes es en lo que te conviertes donde está el valor y es el proceso, no la meta lo que te transforma, por lo tanto, debemos aprender a disfrutar el proceso, no mintiéndonos a nosotros mismos diciéndonos que no duele, o que no es difícil, la manera es aceptar estas actividades tal y como son y encontrar calma, disfrute y energía en estas.

Mucho trabajó el hermano forastero en su jardín. Poco a poco se fue produciendo un cambio en él. Las flores eran blancas, azules, puras, esbeltas, casi ya no había malezas en su tierra. Una paz inmensa y una gran armonía con las Leyes Cósmicas iluminaban su rostro. La impaciencia que antes le dominara; la envidia que alguna vez lo atormentara; la duda, el egoísmo, todo había sido cambiado, purificado.
- Cuento: El jardinero y el forastero.

No hay camino hacia la felicidad; la felicidad es el camino.
- Dr. Wayne Dyer.

Mantener un equilibrio en esta labor es fundamental, nuestra mente necesita del estado, difuso, de la no concentración para recuperar energías, meditar o caminar por unos cuantos minutos para ampliar nuestro campo visual, para poder ver otras alternativas, despertar nuestra creatividad, permitir que entren otros conocimientos, los cuales pueden surgir por la ayuda de la caminata, es fundamental para el desarrollo de nuestro jardín.

Me extrañó no escuchar el golpe de su azadón. Mira, de vez en cuando es muy necesario para ver los resultados del trabajo; es necesario apartarse un poco del escenario del mundo con sus ruidos, y ver y observar los resultados como si fuéramos extraños, analizar las plantas que han crecido, ver los colores de las flores, en fin analizar y meditar sobre todo lo que se ha estado haciendo.
- Cuento: El jardinero y el forastero.

Una vez que purifiquemos nuestro jardín, seremos dignos de compartir nuestras semillas, podemos hacerlo publicando un libro, donando anónimamente, por medio de una conversación, una frase, una palabra o con gestos tan simples como una mirada, una sonrisa.

Les agradezco por llegar hasta el final y como dicen en el cuento, paz eterna.

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